El lenguaje interno crea realidad

Nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso responden al lenguaje que usamos con nosotras mismas.
Las palabras no son inocentes: organizan la experiencia.

Cuando vivimos desde preguntas cerradas como:

  • ¿Por qué siempre me pasa esto a mí?
  • ¿Qué me falta?
  • ¿Por qué no soy suficiente?

El cuerpo entra en tensión.
La mente se contrae.
La vida se siente como una carga.

Pero cuando empezamos a entrenar preguntas posibilitadoras, algo cambia:

  • ¿Qué pasa si lo intento?
  • ¿Qué recursos sí tengo hoy?
  • ¿Qué puedo aprender de esta experiencia?

No porque todo se vuelva fácil,
sino porque se vuelve transitable.

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