Así como existen hábitos que nutren, existen hábitos silenciosos que nos drenan:
- decir que sí cuando queremos decir no
- postergar el descanso
- vivir en diálogo interno crítico
- desconectarnos del cuerpo
- esperar sentirnos listas para empezar
Estos hábitos no parecen graves, pero erosionan la confianza interna.
Por el contrario, los hábitos constructivos no suelen ser épicos:
- respirar conscientemente
- mover el cuerpo con presencia
- cumplirnos en lo pequeño
- elegir alimentos que sostienen nuestra energía
- detenernos a escuchar lo que sentimos
Son gestos mínimos… repetidos.
